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Modelo atómico

Modelo Atómico de Thomson

Modelo Atómico de Thomson

En la historia de la química, podemos encontrar factores que han influido en el descubrimiento que compete a otras ciencias.
Y que han supuesto grandes cambios e influencias a la hora de acotar la relevancia de estos importantes hallazgos.
Que aún hoy en día se mantienen vigentes en nuestra sociedad.

El descubrimiento de la penicilina por parte de Alexander Fleming, por ejemplo, supuso un nuevo mundo en el campo de la medicina y la biología.
Que solo pudo haber descubierto gracias a los modelos atómicos propuestos anteriormente.
Por todos los químicos y físicos que descubrieron anomalías en los campos electromagnéticos existentes que regían sobre nuestro entorno.

Estos entornos, presentaban una familiaridad, que hasta entonces era bastante sencilla de determinar.

Existía un elemento llamado átomo, que poseía cierta capacidad de reflectar una serie de fuerzas que le eran aplicadas.
Por medio de la mecánica newtoniana que imperaba a nivel microscópico sobre el átomo.

También permitía abrir el campo para una ciencia virgen como lo era la física cuántica y la mecánica cuántica racional.

Todos estos conceptos bien recibidos por la comunidad científica.
Porque ayudaban a explicar el modelado microscópico de las células y que en un todo, ayudaban a estudiar el espectro radiológico de las enfermedades,

Y también nuevas formas de combatirlas, aunque para llegar a este punto, se necesitó de realizar exhaustivas pruebas químicas y físicas.
Que comprometían las teorías anteriormente mencionadas.

Teniendo en cuenta que solo el modelo de Dalton era ampliamente aceptado y considerado como esquema oficial.
Sobre el cual realizar una serie de estudios al momento de publicar cualquier clase de información concerniente a los átomos.

La ciencia, tuvo que dejar de lado esta teoría para complementar con elementos que eran indispensables para la subsistencia y advenimiento de la vida.

Origen del modelo atómico de Thomson

Dicho de otra forma, el modelo atómico de Dalton, no vendría a ser el elemento definitivo que definiera el átomo y la ciencia como la conocíamos.
Sino una pieza elemental, una piedra angular en medio del gran rompecabezas químico y electroquímico que se estaba conjeturando en esos tiempos.

Prácticamente un siglo después. Dalton, tan siquiera fuera partícipe o sospechara de la existencia de elementos.
Que conformarán su pequeño átomo de energía normal (No había ni existía una forma de calificar la energía como negativa o positiva en aquel entonces.

Tan solo se conocía que habían fuerzas que eran capaces de repeler a otras de acuerdo a la cantidad de masa.
Que estas eran capaces de poseer para influir una repulsión aún superior a la que se les estaba cometiendo) en realidad estaba compuesto por miles de nano partículas.

No existía una tabla periódica, pero si se conocían elementos con determinadas características.
Capaces de ser modelados por los científicos siguiendo ciertos parámetros y dogmas ya establecidos.

Durante todo este camino, apareció un notable hombre que no solo aportó un modelo atómico completamente nuevo.
Que revolucionó los epítetos científicos que hasta ese momento existían y les daba un giro de tuerca en la búsqueda de una verdad universal.
Que era difícil de concebir.

Este hombre, además de conseguir concretar un sistema claramente existente en nuestro cosmos.
Tuvo la capacidad de influir en la concepción de nuevas estratagemas que hoy en día son pilares de la ciencia moderna.

Simplemente sería imposible tener lo que ya tenemos y de la forma en la que lo tenemos.
Sino fuera por el simple hecho de que conceptos tan básicos y tan elementales como lo son la energía de carga positiva y de carga negativa.
No existiesen en nuestra realidad.

Importancia del modelo atómico de Thomson

El electrón, se trataba de una partícula infinitesimalmente pequeña, minúscula y reducida, que fue descubierta por el científico.
Químico y físico Joseph Thomson a finales del siglo XIX.

Su advenimiento, supuso la explicación final, que otorgaba una teoría viable y fehaciente sobre porque el átomo actuaba como lo hacía.
Cómo era posible que refleja energía y se manejara de forma individual, de acuerdo al elemento que lo ejerciera, no en balde.

De cara a los ojos de la ciencia, ningún átomo era igual a otro, pero todos los átomos, tenían algo que ver el uno con el otro.
Entre elementos similares, el átomo era indistinguible y no poseía una individualidad notoria.
Que explicara su forma de ser y que motivara su estudio.

Sin embargo, por separado los átomos conformaban un micromundo de elementos muy interesantes.
Que valía la pena desentrañar más allá de lo que conocíamos.

En medio de todos estos estudios y este amplio universo de conceptos, nace la idea de las partículas cargadas con energía polarizada.
Y este concepto, explicado por medio de la capacidad de los átomos de poseer masa.

Este argumento, era suficiente para asegurar los átomos, debían de producir energía.
Cosa que resultaba obvia si tenemos en cuenta que estamos hablando de elementos perfectamente existentes en nuestra realidad biológica.
Que no carecían de propiedades y características que los hicieron únicos de cara a lo que ya conocíamos como existente y relevante en este mundo.

Inclusión del átomo de Thomson

Dicha energía, debía de concentrarse en el único lugar posible que comprendía el modelo atómico tradicional de Dalton y ese lugar.
No podía ser otro que no fuera el átomo en sí, englobando y encapsulando una pelota de energía positiva.
Que rápidamente pasó a ser llamada protón y aceptada ampliamente por toda la comunidad científica.

Su inclusión en el modelo atómico no fue particularmente celebrada.
Porque solo representaba la obtención de un término para un teorema que ya vaticinaba una concepción similar a la que se le estaba otorgando.

Sin embargo, resultaba imposible encapsular dicha energía en un solo punto.
Sin un medio que fuera capaz de contenerla de manera estática y coherente y que a su vez, le otorgara el equilibrio necesario para producir energía en ráfagas equidistantes y unilaterales.

Modelo Atómico de Thomson

Si bien, no había manera de enunciar la existencia de una contra energía encapsulada o repartida de alguna manera, que tuviera relación con el átomo.
Si existía la particularidad de que hubiera una barrera aislante que impidiese un flujo constante de repulsión que impidiera contravenir los fundamentos teóricos y obsoletos actualmente.
De los postulados de la energía, de esta manera, nació lo que conocemos como los neutrones.

Fuerza atómica

Las partículas de carga absolutamente neutra y nula, sin afectos, ni resultaban alterados de ninguna manera.
Por las acciones que influyen sobre los átomos de los elementos, pero que si jugaban un papel fundamental.

De esta manera, se tenía un parabrisas perfecto, para un conductor que no que soportar que todo el aire le llega de frente en un instante.

Más bien, todo lo contrario, había una barrera sólida de elementos perfectamente hilvanados que buscaban salvaguardar la integridad de un conductor que necesitaba llegar a un destino o que no se impidiese la llegada a ese destino.

Pero con una sola fuerza existente, que imperara sobre todas las cosas, no había un equilibrio, solo una barrera para ese equilibrio.

Y no sirve de nada que un paredón enorme, contenga un tsunami de encontrarse de frente con un volcán de lava hirviendo, sino existe dicho volcán, en primer lugar.

Para la comunidad científica, dicho volcán no solo era una realidad, sino que además, éramos capaces de concebirlo en toda su extensión de formas muy variopintas.

No era solo un inmenso negro dentro de un espacio omnipresente que nos contenía de forma desinteresada.
Sin el más mínimo interés en que descubrieramos todos sus secretos, si es que acaso éramos capaces de entenderlos.

Se trataba de una fuerza que podía ser densa y flexible al mismo tiempo y que no parecía tener un patrón o una forma específica.
De actuar en contra del elemento que representaba su oposición.

Teoría de Thomson

Años después y fundamentado en esta teoría, Thomson, dio lugar al nacimiento de lo que hoy en día conocemos como el electrón.
Que vendría a ser la contraposición natural al modelo histórico que Dalton necesitaba para fundamentar su esquema.
Más allá de algo llamado átomo, que existe y que seguramente nos compone y nos da forma.

Cómo materia somos y materia seguiremos siendo, indiferentemente de cómo esté repartida nuestra masa.
Lo único que podemos hacer es estudiar lo que ya existe hasta entenderlo y comprenderlo en un todo.

Thomson, entendió esto a la perfección cuando descubrió que las fuerzas repulsivas que actuaban sobre los átomos de hidrógeno.
No presentaban un patrón de haces regulares que pudieron calcularse de forma lineal, sino que por el contrario.
Tenían como principal característica la existencia de patrones desiguales que no corresponden con la teoría del protón.
Y de su existencia como un punto de energía concentrada capaz de manifestar su fuerza y su energía.
Según el enfoque que se le diera en ese momento.

La única explicación coherente a este fenómeno, es que los electrones, fueran partículas estáticas de tamaño.
Escasamente proporcional al átomo que le está dando forma y que aquel protón gigantesco que los gobernaba.
Fungirá como piedra fundacional del modelo atómico.

De esta manera, nace el modelo atómico de Thomson, en lo que se conoce como “Tarta de pasas” Ya que representaba al protón.
Como un inmenso punto rosado, similar a un bizcocho, con pequeñas partículas cargadas negativamente.
Incrustadas o casi completamente incrustadas a su alrededor.
De alguna forma, sobreviviendo a la fuerza desmedida que actuaba conjuntamente en contra de ellas.

El Modelo Atómico de Thomson como integrador de los elementos que caracterizaron a los experimentos del siglo XIX

Cuando fue posible la utilización de los rayos catódicos.
Como banco de prueba para hallar irregularidades en las alteraciones de los átomos de los elementos que presentaban.
Prácticamente siempre la misma estructura, composición, peso, tamaño y características que no solían variar.
Se pudo entender que existía una energía de carga negativa que contravenía al protón y complementa su razón de ser en la naturaleza.

El modelo de Thomson, no solo resaltó por desempolvar una discusión que tenía poco más de un siglo almacenado.
En un cajón del que no pretendía salir en un largo tiempo.

Tuvo la influencia de los experimentos de mediados del siglo XIX que ayudaron con el descubrimiento del protón.
Como elemento esencial en la conformación del átomo.

La otra parte que le faltaba a su bizcocho eran partículas de carga negativa que explicaran las alteraciones.
Que reflejaban los rayos catódicos en sus experimentos y que el protón por sí solo, no era capaz de dilucidar.

La existencia de esta partícula de carga negativa, fue llamada de manera sucinta cómo electrón.
Y explicaba las diferentes clases de espectros que imperaban dentro del átomo.
Y como la luz podía ser capaz de reflejar las realidades subatómicas que éramos incapaces de presenciar.

Con la integración del electrón.
No solo se le daba sentido a la existencia del protón y del neutrón dentro de un modelo que representaba la mínima expresión de su existencia.
Sino que además, se le daba una razón de ser muchísimo más sólida a la concepción del universo como lo que era y lo que seguía siendo hasta nuestros días.

Los experimentos con rayos catódicos, ayudaron a dilucidar estas teorías, que habían inquietado a Thomson.
Un ganador del premio Nobel, que se caracterizó por siempre buscar el equilibrio dentro de sus estudios.

Problemas con el Modelo Atómico de Thomson

El modelo de Thomson lograba darle sentido a la existencia del protón y del electrón.
No conseguía de ninguna forma, apaciguar las dudas que existían sobre las diferentes clases de refracciones.
Ni de alteraciones químicas que existían dentro de sus modelos.

En un principio, se consideraba una única gran carga positiva, de gran densidad y masa.
Que contrarrestaban en proporción a la distribución desigual y arcaica de cargas negativas.
Que no tenían una posición fija ni establecida dentro del modelo atómico.

Dicha disposición desigual, era suficiente para entender que realmente, lo importante, era el equilibrio resultante del modelo.
Pero no las suficiencias pertinentes para explicar este equilibrio y lo que esto suponía más allá de conformar un elemento.
Que por sí solo era capaz de otorgar una serie de propiedades al átomo.

El modelo de Thomson, fallaba al momento de condensar estos términos, pues, años más adelante.
Rutherford concluyó la existencia del núcleo atómico y permitió el paso de la consecución del peso atómico.
El número atómico y demás argumentos que servían para dilucidar de forma mucho más exacta y virtuosa, la existencia de los átomos en el universo.

El modelo de Thomson, además, ignoraba la disposición de las cargas negativas dentro del núcleo.
Y como estas eran capaces de repelerse respecto al gran protón que las gobernaba.

Años después, gracias a Rutherford, entendemos que las cargas negativas, no solo poseen una disposición exacta dentro del modelo atómico.
Sino que, el protón, como tal, se haya encapsulado dentro de un núcleo de neutrones de gran densidad y propiedades macizas.

Su fundamento al encuentro de varias pequeñas partículas cargadas positivamente.
Y no a la existencia de una única gran partícula que poseyera toda la energía necesaria para entender la concepción del núcleo.

Relevancia y años posteriores

Thomson fue un erudito que se caracterizó a si mismo por poseer un grado de comprensión.
Y de curiosidad gigantescos en relación al paso de los descubrimientos que fue consiguiendo a lo largo de su carrera.

Si algo se puede resaltar de su persona como científico.
Es que la prolijidad de su currículum como investigador iba de la mano con la celeridad.
Y proporción de los descubrimientos que fue cosechando a lo largo de su trayectoria.

Notablemente reconocido no solo por su modelo, sino por el descubrimiento y bautizo del electrón.
Thomson, fue una mente entre mentes, ya que no solo aportó teoremas sino leyes fundacionales básicas.
Que hoy en día son elementales y podemos entender como importantes y relevantes.

También sin necesidad de incursionar en terrenos infinitamente más complejos.
Que no solo pueden no llegar a competernos si nuestras aspiraciones académicas, profesionales o personales.
Son completamente ajenas a estas, sino que además, podemos englobarse dentro de esa lista de elementos.

Su modelo atómico, apenas supuso un pequeño paso en medio de las teorías en las que se fundamentó.
Y la importancia de sus descubrimientos puede verse reflejado en la prontitud con la que su modelo no solo reformulado, sino mejorado.

Conclusión

Modelo Atómico de Thomson

Podemos entender a Dalton como el que dio el puntapié inicial a ese movimiento.
Pero poco más se pudo hacer, hasta mucho después de que el incursiona en nuestro mundo como el padre de esta ciencia.

Esta vertiente de la ciencia sin los postulados de Thomson y como este fue capaz de revitalizar y otorgar una nueva importancia a este modelo arcaico.
Que no era capaz de seguir con el paso del tiempo, hasta que se le introdujeron conceptos que eran capaces de complementarlo.

Pasamos de lo que en un principio fue una simple partícula con energía y propiedad unilaterales entre elementos.
A una misma cosa que a su vez, poseía ojos y boca y que era capaz de actuar de forma independiente pero con la ayuda del resto de sus hermanas.
Hasta entender que sus dedos y sus labios tenían un movimiento particular y que resaltan por el hecho de seguir una línea de patrones que hacía más esencial su desempeño.

Ciertamente podríamos incluso incursionar más allá de lo que conocemos a nivel cuántico dentro de este modelo.
Pero la única manera de hacerlo, sería ahondando en sus raíces, como lo hemos hecho hasta ahora.

El modelo de Thomson, fallaba en todos estos aspectos, pero eran detalles, que si bien eran infinitamente relevantes, podrían verse disminuidos ante la existencia de teorías notablemente importantes.

La existencia de la energía negativa y de la energía positiva, motivaron enormemente a Thomson a conseguir un modelo atómico que sirviera como un pilar fundacional de la comprensión científica que poseemos hoy en día, ya que pasábamos de la esfera que buscaba explicar propiedades estequiometrias de Dalton, a las características energéticas que otorgaba Thomson para fundamentar sus teorías.